Madroño (arbutus unedo)

madronoEl madroño pertenece a la familia de las Ericáceas. Le representa un pequeño número de especies que se encuentran en el norte de América, sur de Europa, norte de África y Asia occidental, en zonas donde el ambiente no es muy frío y no hay escasez de agua. Su tronco es de corteza áspera y de color pardo rojizo que se desprende en forma de pequeñas placas y sus flores blancas, a menudo rosas, con forma de camanilla agrupadas en racimos colgantes. Destaca por su forma su llamativa copa repleta de hojas perennes ovaladas, de color verde intenso y brillante. Sus frutos son redondos, pequeños y rugosos, son comestibles y con la pulpa de color naranja o rojo, que maduran en otoño de las flores del año anterior.
Localización:
Precisa un lugar bien iluminado, soportando sin problemas la luz directa del sol, aunque siempre en ambientes húmedos y frescos. La situación a pleno sol, además de garantizar su correcto cultivo y supervivencia, nos ayudará reducir el tamaño de sus hojas. En invierno debe protegerse del frío intenso, especialmente de las heladas fuertes y del viento frío y seco.
Riego:
Los riegos deben ser a fondo hasta que salga agua por los agujeros de drenaje y cada vez que la superficie de la tierra comience a secarse, evitando el encharcamiento permanente de la tierra. Ha de ser regular todo el año, y resulta preciso que durante el estío, en regiones más secas no sufra la falta de agua, tanto en el suelo como en la parte aérea, por lo que se recomienda pulverizar agua a menudo.
Abonado:
Abonar con frecuencia con un abono orgánico de calidad, especialmente durante la época de crecimiento vigoroso, es decir, desde la primavera hasta el otoño.
Transplante:
Se debe practicar cada 3 o 4 años, pues se trata de una planta de crecimiento lento. Durante el trasplante conviene sanear bien cualquier parte de raíces podridas y podar las ramas no deseadas para reducir su copa. Si la poda de raíces es muy grande, convendría quitar hojas en la misma proporción que las raíces eliminadas. En cuanto al sustrato a usar no es muy exigente. Se adapta perfectamente tanto a sustratos ácidos como básicos, siendo importante en ambos casos que retengan bien la humedad y posean una buena carga de nutrientes.
Poda
Se realiza al final del invierno, eliminando aquellas que perjudiquen el valor estético de la copa o presenten escasez de frutos y hojas. La coexistencia de frutos y flores durante todo el año lo que dificulta un poco la elección de la época más adecuada para podar. Para facilitar la ramificación en el madroño se puede emplear el defoliado, cortando las hojas por el pecíolo y dejando las hojas y yemas terminales de la rama para forzar la brotación de las hojas defoliadas, evitando así que se retire la savia. Después de esto hay que colocar el árbol a pleno sol para estimular la brotación.
Pinzado:
Es preciso pinzar las hojas de mayor envergadura en cualquier época del año, despuntando los brotes cuando se hayan formado las primeras hojas en la estación primaveral. La renovación foliar es continua, por lo que resulta indicado retirar las hojas envejecidas y deterioradas, limpiando al tiempo la superficie de cultivo para mantenerla en perfecto estado.
Alambrado:
Al ser de un desarrollo lento, generalmente el estilo se obtiene con la poda, aunque también se puede dirigir en determinadas circunstancias mediante las diferentes técnicas de tensión. El alambrado puede realizarse entre la primavera y el otoño. Aunque sus ramas son relativamente flexibles, conviene proteger la corteza del tronco y las ramas. Es recomendable no regar el día anterior al alambrado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *