Fisiología de los árboles
Cuando hacemos bonsái no deberíamos olvidar nunca con quién estamos relacionándonos: los bonsái son sobre todo árboles.
Se puede decir que desde siempre los profanos han considerado a los árboles como la cúspide de la evolución del mundo vegetal, en virtud de sus evidentes características de dimensiones, longevidad y amplia distribución. Botánicamente, los árboles difieren de las demás plantas superiores más que nada por su grado de desarrollo, y ello no en un sentido cualitativo, sino que, a consecuencia de sus dimensiones, su lento crecimiento y al tardío alcance de la madurez sexual (factores, que por lo demás, tampoco están interrelacionados entre sí), las especies arbóreas han adquirido un elevado nivel de especialización en determinados aspectos.
Han desarrollado soluciones especiales para dar respuesta a problemas particulares relacionados a su forma de crecimiento; sin embargo, en gran medida, la fisiología de los árboles no difiere de la de otras plantas, por lo que dichas cuestiones pueden ser explicadas por principios científicos generales, que pueden estudiarse en cualquier manual de fisiología vegetal (*), mientras que en nuestro caso, analizaremos solo aquellos aspectos de la fisiología propia de las plantas arbóreas (y en especial de los bonsái).
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